6 Recomendaciones sobre la Inteligencia Emocional contra el Azúcar

6 Consejos sobre Inteligencia Emocional contra el Azúcar

preferencia de nuestros hijos
Foto de Anna Shvets de Pexels
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Foto de Anna Shvets de Pexels

Según Yolanda Fleta y Jaime Giménez en su libro COACHING NUTRICIONAL PARA NUESTROS HIJOS: Las experiencias de los niños con los sabores de los alimentos se inician en el útero materno, prosiguen en la lactancia, pues lo que come la madre aporta sabor a la leche, y sigue después con la alimentación complementaria del niño. El ser humano dispone del sentido del gusto, que distingue cinco sabores:

  • Dulce
  • Salado
  • Amargo
  • Ácido
  • Umami

La preferencia por el dulce es innata y tiene mucho que ver con nuestro sentido de supervivencia. Como recoge la doctora Menella, el dulce está asociado con áreas cerebrales implicadas en el aprendizaje, los comportamientos de recompensa y el afecto.

Como ejemplo, la dulzura de la leche materna que establece un vínculo entre madre e hijo. El dulce relaja a los bebés y a los niños que están inquietos, y ejerce una acción analgésica en personas de todas las edades. La preferencia por el dulce es mayor durante la infancia y disminuye en la edad adulta.

Esto tiene que ver, parece ser, con el cese del crecimiento y la disminución de la necesidad de energía, según una investigación realizada por Coldwell y sus colegas

Lo mismo ocurre con el sabor amargo ya que los niños suelen rechazarlo aun sin haberlo probado antes, fenómeno que se debe a la misma razón de supervivencia, pues la mayoría de los venenos son amargos. Esta puede ser una de las razones por las que los niños se resisten a alimentos como las verduras, algunas de sabor amargo.

¿Entonces, lo dejamos todo en manos de la biología humana?

Podrías pensarlo, pero no es así. De hecho, la misma investigación detalla que los niños aprenden a través de sus propias experiencias dietéticas.

preferencia de nuestros hijos
Foto de Alisha Smith de Pexels
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Foto de Alisha Smith de Pexels

¿Y esto qué significa?

Según Yolanda Fleta y Jaime Giménez en su libro COACHING NUTRICIONAL PARA NUESTROS HIJOS: Significa que los niños alimentados con exceso de azúcar en edades infantiles tienen más predilección por los alimentos dulces que otros niños que no fueron alimentados con este exceso de azúcar.

La doctora Menella cita algo que es realmente curioso: el tofu, un producto derivado de la soja, es un alimento poco consumido por los niños.

Pues bien, ciertos niños expuestos a un tofu endulzado acabaron prefiriendo este tipo de alimento dulce frente a otras variedades de tofu saladas y sencillas; increíble, ¿no?.

Como puedes observar, los alimentos endulzados se convierten en sabores familiares para los niños y su consumo aumenta.

El aprendizaje alimentario de los sabores, las texturas, etcétera, ayuda a los niños a establecer sus propias preferencias y a gestionar también sus señales de apetito y saciedad.

Otro aspecto interesante, y que la doctora Menella confirma, es que la exposición a alimentos saludables de forma repetida, con refuerzo positivo por parte de los padres, junto al ejemplo dado por el en-torno familiar, son fundamentales para que nuestros hijos tengan muchas más probabilidades de adquirir unos hábitos dietéticos saludables.

Por lo tanto, tu ejemplo y tu papel en cuanto a padre o madre sigue siendo básico, como has podido observar, puesto que los niños aprenden del contexto en el cual viven la experiencia de los sabores.

Si en su ambiente predomina el dulce, como suele ocurrir con unos desayunos extra azucarados, bebidas azucaradas a diferentes horas del día, caramelos…, es probable que se acostumbren a consumir en exceso estos alimentos. Estos pueden adquirir significado a través del aprendizaje asociativo.

Recuerda que la educación también abarca la alimentación y que los niños aprenden qué, cómo y cuándo han de comer con nuestra ayuda. Implícate en ello, tienes influencia directa sobre las preferencias alimentarias de tus hijos.

Tienes la responsabilidad y por tanto la libertad de elegir. Si tus hijos ya no son tan pequeños, tranquilo, todas las edades son buenas, incluso la adolescencia, para mejorar los hábitos alimentarios. Menos mal, ¿no?

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6 Consejos sobre la inteligencia emocional contra el azúcar

Para llevar a cabo tu plan de reducción del azúcar en casa vas a necesitar mucha inteligencia emocional. ¿Y qué significa inteligencia emocional?

Tal como expone el autor que popularizó el concepto, Daniel Goleman, la inteligencia emocional no significa ser amable con todo el mundo o conectar con la parte más sensible de la persona, ni tampoco se refiere únicamente a ser empático; todo esto son malinterpretaciones que él mismo se encarga de corregir en un post publicado el 4 de abril de 2017 con el título «Emotional Intelligence Myth vs. Fact».

Según Salovey y Mayer, los originales autores del término, uno es inteligente emocionalmente cuando:

  1. Sabe comprender sus emociones, tanto las positivas como las negativas.
  2. Cuando es capaz de procesarlas con precisión y eficiencia, es decir, de tomar conciencia de ellas
  3. Identificarlas y reconocerlas, incluso etiquetarlas
  4. Cuando tiene la facultad de usar hábilmente sus emociones para resolver problemas, hacer planes y lograrlos en la vida.
  5. Una vez desarrollas la inteligencia emocional, eres consciente de que recurrir continuamente al azúcar para calmar tus emociones te lleva a convertirte en esclavo de esta substancia.
  6. Gestionar las emociones eficazmente implica atravesar diferentes fases:

Te das cuenta de que estás sintiendo algo -reconoces la emoción y la etiquetas – tomas conciencia de lo que te está comunicando la emoción – escuchas y atiendes el mensaje que te está trasladando – observas lo que te lleva a hacer o pensar la emoción – buscas alternativas para regular la emoción de manera saludable – la emoción se desvanece.

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